—Pero no tenías que hacerlo, Travis —dijo Abby.
—¿Y
qué querías que hiciera, Pidge? —contestó Travis—. ¿Qué me quedara ahí parado,
viendo cómo te miraba ese idiota?
—Pero
no tenías que gritarle —replicó Abby, saliéndose un poco de sus casillas—. Ni
humillarlo frente a todo el restaurante. —agregó, en voz baja.
Travis
negó con la cabeza —No me importa, se lo merecía.
Fue
el turno de Abby de negar con la cabeza y miró por la ventana —Eres un idiota,
Travis.
Iban
de camino al apartamento que Travis compartía con su primo, Shepley.
Su
motocicleta estaba en reparación, así que decidió prestar el auto a Shep, el
cual había costado una vida. Él y América tenían planeado salir, pero Travis
hizo hasta lo imposible para que les prestara el auto. Al final, habían
accedido, más bien América había accedido (Shepley estaba que echaba humo) y se
habían quedado en casa, viendo películas… o eso dijeron que harían. Cosa que,
Travis, no creía.
Se
detuvo en la luz roja de un semáforo. Habían tenido una tarde espectacular,
pero al llegar a su última parada, esta se había ido al infierno. En el
restaurante, apareció un camarero que parecía interesado en Abby… y claro,
Travis no es ciego, ni tonto. Se levantó de su silla, haciéndola chocar contra
el piso y le gritó al camarero, utilizando todas las palabras soeces que Travis
Maddox conocía. Levantó a Abby de su silla y casi se la echó al hombro para
sacarla de ahí.
Si.
Todo un hombre neandertal.
Travis
suspiró —Escucha, Pidge…
Pero
no pudo terminar la frase. Alguien aterrizó en el parachoques del carro. En el
parachoques del carro de SU primo.
Miró
por el retrovisor y vio un SUV muy cerca del carro —¿Qué diablos…?
Abby
hizo lo mismo, miró por el retrovisor de su lado y observó el mismo auto.
Travis
llevó la mano a la manija y abrió la puerta de su lado.
—¿Qué
haces, Travis? —le preguntó Abby—. No hagas nada estúpido.
—¿Y
dejar que este idiota se vaya y me deje aguantando todo lo que Shep me dirá? No
lo creo, Pidge.
Salió
del auto.
Cuando
ya estaba cerca del SUV, la puerta de este se abrió y de él salió un chico
alto, bronceado, pestañas gruesas y ojos verdes, verdes esmeralda.
—Lo
siento, amigo —fue lo que dijo el chico del SUV.
—¿Lo
sientes? —preguntó Travis—. Este auto no es mío, hermano. El dueño me va a
matar si le llevo abollado el estúpido parachoques.
El
chico bronceado miró el problema del parachoques y frunció el ceño, al mismo
tiempo que hacia una mueca.
—Esto
se arregla, hombre. No te preocupes.
—¿Escuchaste
la parte donde mencioné que el dueño me matará? —preguntó Travis, sonando muy
sarcástico.
Antes
que el chico contestara, Abby salió del auto y se dirigió a ellos.
Miró
el parachoques y dijo—: No está tan mal.
—¿Ves?
—replicó el chico del SUV, levantando las cejas, con una sonrisa de lado y nada
preocupado.
—Mira,
—contestó Travis, sonando exasperado—, sé que se puede arreglar y entiendo que
no es un gran problema.—lo miró intensamente y dijo casi entre dientes—. Pero,
lo que trato de decir es que quiero que me pagues. Que lo repares por tu
cuenta, hombre.
El
chico bronceado enarcó las cejas de nuevo —Está bien, mensaje recibido. Los
llevaré al taller más cercano que esté por acá. Si quieren síganme, iré
adelante.
—No
somos idiotas ¿sabes? —dijo Travis—. No sé ni siquiera tu nombre y así ¿quieres
que te siga?
El
chico lo miró y luego dijo:
—Me
llamo Daemon —sonrió—. Daemon Black.
Los personajes de este fan-fic (ya como se dieron cuenta) no me pertenecen. Es un fan-fic basado en los personajes de los libros:"Beautiful Disaster" de Jamie Mcguire y de la Saga "Lux" de Jennifer L. Armentrout, espero tú... sigas leyendo x3
Y espero les guste.
<--- Sinopsis
Los personajes de este fan-fic (ya como se dieron cuenta) no me pertenecen. Es un fan-fic basado en los personajes de los libros:"Beautiful Disaster" de Jamie Mcguire y de la Saga "Lux" de Jennifer L. Armentrout, espero tú... sigas leyendo x3
Y espero les guste.
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